Cuando el agua irrumpió este sábado en el establecimiento de paredes azules de Surf City Marina, en Nueva Jersey, Kenny Formica recordó inmediatamente el huracán Sandy. Fue la única otra ocasión en que la concesionaria de embarcaciones —gestionada por su familia desde la década de 1980— sufrió una inundación.
“Rara vez entra agua aquí, pero esto ha sido algo fuera de lo común”, comentó Formica sobre la intensa tormenta del noreste que azotó la región este fin de semana. “El huracán Sandy nos enseñó que, si la inundación tiene que ocurrir, ocurrirá. No se puede evitar”.
Surf City Marina se encuentra en el extremo occidental de Long Beach Island, frente a la bahía de Manahawkin. Formica declaró a CNN que, este sábado por la mañana, mientras observaba las imágenes de vigilancia desde su casa en tierra firme, vio el brillo del agua donde debería haber estado la alfombra de la tienda.
Llamó a su padre, su socio en el negocio de la marina, y le advirtió que los daños en el establecimiento y en los muelles seguramente serían peores de lo que habían previsto.
“No tengo energías para las tareas de limpieza, y mucho menos mi padre. Es un hombre que construyó los muelles desde cero y los reconstruyó después de Sandy”, dijo Formica. “Simplemente no puede volver a reconstruirlos por tercera vez”.
Este sábado, Formica despertó con mensajes de clientes y vecinos preocupados que le informaban de que las inundaciones en la zona eran peores de lo esperado y le sugerían revisar su puerto deportivo.
“Dada la época del año, nuestro flujo de caja cae drásticamente al ser una marina estacional; ahora tendré que desembolsar decenas de miles de dólares para retirar alfombras, reponer inventario y quitar paneles de yeso dañados”, explicó.
Sin embargo, lo único que puede hacer ahora es esperar que el pronóstico del domingo no traiga consigo una devastación aún mayor, señaló.
“Nunca será fácil, pero seguimos adelante”, afirmó.
Formica añadió: “Es la costa. Es resiliente, es fuerte; siempre logra recuperarse”.
